¿Son viables las Art Book Fairs? [MF06]
Una serie de reflexiones sobre la edición independiente publicadas de manera más o menos constante en nuestro substack.
Hola querida comunidad Handshake,
Hoy seguimos con nuestra serie de reflexiones sobre la práctica editorial. Si en el texto anterior hacíamos una radiografía de nuestra estructura general, en este queremos entrar en el detalle de uno de los pilares que sustentan nuestra actividad: las ferias de libros independientes.
Siempre hemos creído que el valor de un libro se mide por las conexiones que genera, y por eso las ferias son fundamentales. Pero seamos sinceros: cuando medimos el éxito de una feria, el romanticismo se acaba pronto. Lo hacemos por el retorno económico. Hoy queremos compartir un análisis transparente sobre lo que significa realmente para nosotros —física y financieramente— asistir a estos encuentros.
Los costes reales y el esfuerzo
Si solo miráramos el balance inmediato, las ferias parecen una inyección de facturación muy potente. Sin embargo, los números pueden ser engañosos porque la inversión se suele hacer de forma escalonada (vuelos hoy, stand el mes que viene) y acabamos perdiendo la perspectiva del gasto total.

Para que nuestros libros acaben en una mesa en cualquier ciudad del mundo, hay una logística que nos afecta directamente:
Costes económicos directos: La suma del pago de la mesa, vuelos, alojamiento y el envío de libros (un gasto que suele dispararse con la mensajería internacional).
Compatibilidad laboral: hasta ahora, nuestra asistencia a ferias se tenía que compaginar con proyectos de estudio, nuestra práctica profesional paralela. Esto hace que muchas veces tengamos que trabajar mientras estamos viajando, en horarios a los que aún no estamos adaptados, o en lugares que no son del todo cómodos.
Compatibilidad personal: Montar y atender un stand es agotador, física y mentalmente… y más si les sumas el jetlag. Además, viajar a una feria internacional muchas veces requiere días extra, ya sean de adaptación al horario local o por la propia duración del viaje. Esto hace que la conciliación con nuestra vida privada a veces sea más complicada en temporadas fuertes de ferias como primavera y otoño.
Amortiguar la caída: el poder de la anticipación
Para que una feria sea rentable, la gestión del stock no puede dejarse al azar o a la intuición. Nosotros utilizamos un Excel donde registramos el peso unitario de cada libro; al multiplicar por la cantidad y los títulos que decidimos llevar, el archivo nos devuelve el peso total de la carga y la facturación potencial.
Este cálculo no solo nos ayuda a ajustar las cantidades, sino a validar si nuestra selección es realista en función de la previsión de ingresos o la experiencia de años anteriores. Esta precisión nos permite optimizar el transporte al gramo, ya sea dividiendo el stock exactamente en el límite de nuestras maletas o ajustando el peso de las cajas para conseguir la mejor tarifa de mensajería. Afinar este proceso evita los dos grandes errores del editor: el coste de mandar libros que volverán al estudio —con su doble gasto de envío— o, por el contrario, sufrir un stockout el primer día de feria. Anticiparse es, en definitiva, la única forma de proteger nuestro margen de beneficio.
Más allá de esto, antes de planificar una feria internacional, os recomendaríamos hacer algunas preguntas sobre vuestra práctica:
¿Es vuestra propuesta “legible” en este contexto?
¿Son vuestros precios accesibles en este contexto?
¿Es tu propuesta sensible a los conflictos locales del lugar?
El Retorno: más allá de la caja
Si bien el objetivo principal de las ferias es la facturación, el valor que extraemos de nuestra presencia en ellas es más amplio y estratégico:
Retorno económico concentrado: nos da un impacto mayor en menos días que otros canales, como web o librerías. Si lo hacemos de manera estratégica, esto nos permite asegurar el pago de la producción de nuestro siguiente título.
Capital social y cultural: en las ferias se concentran agentes clave de la cadena del libro: distribuidores, libreros y otras editoriales, curadores, coleccionistas y público objetivo, entre otros. Más allá de la venta, en las ferias generamos oportunidades a medio/largo plazo que son difíciles de medir en el momento.
Visión de escena: Participar de las ferias y estar presentes en esos espacios efímeros nos permite entender qué está sucediendo en el sector a nivel internacional, además de formar parte de la conversación global sobre la edición independiente.

Maximizando la presencia: el poder de la propuesta




De cara a que el esfuerzo de viajar y planificar cada feria con tanta antelación valga la pena, trabajamos en tres ejes clave:
Aumentar márgenes: al ser un formato de venta directa, el beneficio en las ferias es alto. En nuestro caso, intentamos aprovechar para diversificar la oferta con productos complementarios, como prints o piezas de merchandising diversas, que ayudan a rentabilizar el espacio.
El valor diferenciador: el diseño del stand es nuestra tarjeta de presentación, por lo que es algo que intentamos prever y preparar. Siempre que podemos, invertimos en stands con pared para ayudar a captar la atención en eventos con mucho ruido visual.
Expandir la presencia: siempre que podemos, intentamos organizar actividades paralelas –como charlas o presentaciones– para que el viaje tenga más impacto. Para esto es clave tener editoriales amigas o contactos –como librerías– en los lugares a los que vamos.
Mirando hacia el futuro: nuevos desafíos
Cada año nuestra estrategia de ferias se debate entre el interés de explorar nuevos mercados y nuestras propias inquietudes personales. Pero este 2026 hemos decidido dar un paso hacia la sostenibilidad real:
Presupuesto máximo: Hemos fijado un límite de gasto por feria. Suena lógico, pero para nosotros, que siempre nos hemos movido por impulsos emocionales y creativos, es un cambio de mentalidad necesario.
Dignidad laboral: Como socios, hemos establecido que las horas de feria fuera de la jornada laboral computen como horas extra. El esfuerzo debe cuantificarse para que el modelo sea humano.
Huella ecológica: Vivir en el sur de Europa hace que viajar en tren a ferias europeas sea casi inviable económicamente. En nuestra participación en el libro The Future of Book (Valiz, 2023) hablábamos del The Trans-European Transport Network como una alternativa hipotética para mejorar las redes de distribución en un futuro –que ya estamos viviendo– en el que los combustibles fósiles empiecen a desaparecer. Necesitamos que esto sea una alternativa económica viable para que la búsqueda de la sostenibilidad no castigue el éxito de las editoriales pequeñas.
El modelo de Art Book Fair
Para mejorar la dignidad de proyectos independientes como el nuestro necesitamos reflexionar críticamente sobre cómo funcionan las ferias en las que participamos. ¿Existe algún modelo que podamos idear para asegurarnos de que cada editor sale de la feria cubriendo sus gastos de participación? En A Publishers’ Perspective on the Art Book Fair: A Critical Response (Gender Fail, 2022), Be Oakley habla de estos hechos y comparte algunas ideas interesantes y ejemplos de ferias como la Brooklyn Art Book Fair, que ya están implementando cambios y probando iniciativas en esta dirección. Algo que también apunta de manera certera Moritz Grüke en The Future of Art Book Festivals (Gloria Glitzer, 2023) es: ¿por qué aquellos que contribuyen mayormente con el contenido y la producción creativa de estos eventos tienen que pagar por su participación?


La conclusión está clara: ya seamos editores, público u organizadores, tenemos que repensar estos eventos. Las ferias no deberían ser un lugar donde volcar energía y dinero a ciegas, con la esperanza e ilusión de que salgan bien, sino un espacio diseñado para que la edición independiente sea una práctica (un poco más) digna y sostenible.
Nos encantaría saber vuestra opinión: ¿sentís que como público percibís este esfuerzo? ¿Creéis que las ferias deberían cambiar su modelo de financiación?
Tool of the Month ᝰ.ᐟ
Como parte de esa necesaria labor de anticipación que mencionábamos, este mes queremos recomendaros artbookfairs.com, una iniciativa de Space Type. Se trata de una base de datos global y colaborativa que ya cataloga más de 500 eventos en todo el mundo, desde grandes ferias hasta festivales de fanzines o mercados de autoedición. Lo que más nos gusta es que no solo listan eventos, sino que utilizan el histórico de fechas pasadas para predecir las próximas convocatorias. Estas bases de datos son un recurso esencial para rastrear oportunidades, descubrir nuevas escenas y, sobre todo, para poder planificar nuestro calendario editorial con el tiempo que requiere una logística internacional.
Novedades
Este mes os compartimos Flower Stamps. Compilado por Charles Deroyan, este volumen ofrece un recorrido visual por cientos de sellos postales de diversas épocas y rincones del mundo. A través de sus páginas, el libro explora la materialidad táctil de los sellos y la delicada belleza de su iconografía, donde flores y plantas autóctonas narran la historia y la identidad de cada territorio. Un libro copublicado con Masala Noir.
Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por acompañarnos. Nos vemos el mes que viene para seguir charlando.








